Dirección de esta página: //medlineplus.gov/spanish/ency/article/000980.htm

Convulsiones febriles

Una convulsión febril es una convulsión en un niño que se desencadena por la fiebre.

Causas

Una convulsión febril puede ser aterradora para cualquier padre o cuidador. Sin embargo, la mayoría de las veces, las convulsiones febriles no causan ningún daño y por lo regular el niño no tiene un problema de salud más serio a largo plazo.

Las convulsiones febriles ocurren con mayor frecuencia en niños por lo demás sanos de 9 meses a 5 años de edad. Los niños pequeños se ven afectados más comúnmente. Las convulsiones febriles a menudo son hereditarias.

La mayoría de las convulsiones febriles ocurre en las primeras 24 horas de una enfermedad y es posible que no se presenten cuando la fiebre está más alta. Las infecciones del oído o cualquier resfriado o enfermedad viral pueden desencadenar una convulsión febril.

Síntomas

Una convulsión febril puede ser algo tan leve como que simplemente se le volteen los ojos al niño o se le pongan rígidas las extremidades. Una convulsión febril simple se detiene por sí sola en cuestión de unos segundos hasta 10 minutos. A menudo va seguida de un período corto de somnolencia o confusión.

Los síntomas pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Una tensión (contracción) repentina de los músculos en ambos lados del cuerpo del niño. La contracción muscular puede durar algunos segundos o más.
  • El niño puede llorar o gemir.
  • El niño caerá si está de pie.
  • El niño puede vomitar y morderse la lengua.
  • Algunas veces, los niños no respiran y pueden empezar a ponerse morados.
  • El cuerpo del niño puede empezar a sacudirse rítmicamente. El niño no responderá a la voz de los padres.
  • Es posible que se elimine orina.

Una convulsión que dure más de 15 minutos, suceda sólo en una parte del cuerpo o se repita durante la misma enfermedad no es una convulsión febril normal.

El proveedor de atención médica puede diagnosticar una convulsión febril si el niño tiene una convulsión de gran mal pero no tiene antecedentes de trastornos convulsivos (epilepsia). Una convulsión de gran mal involucra el cuerpo entero. En bebés y niños pequeños, es importante descartar otras causas tras una primera convulsión, especialmente la meningitis (una infección bacteriana de la cubierta del cerebro o la médula espinal).

Pruebas y exámenes

En una convulsión febril típica, el examen generalmente es normal, más allá de los síntomas de la enfermedad causante de la fiebre. A menudo, el niño no necesitará todos los exámenes de estudio que se hacen en caso de una convulsión, que incluyen EEG, tomografía computarizada de la cabeza y punción lumbar (punción raquídea).

Se pueden necesitar exámenes adicionales si el niño: 

  • Es menor de 9 meses o mayor de 5 años.
  • Tiene un trastorno cerebral, neurológico o del desarrollo.
  • Tuvo una convulsión solo en una parte del cuerpo.
  • Tuvo una convulsión que duró más de 15 minutos.
  • Tuvo más de una convulsión febril en 24 horas.
  • Tiene resultados anormales al examinarlo. 

Tratamiento

Durante la convulsión, tome las siguientes medidas para mantener al niño seguro:

  • No contenga al niño ni intente detener los movimientos convulsivos.
  • Coloque al niño en el suelo en un área segura. Retire los muebles y otros objetos puntiagudos del área.
  • Se puede poner una cobija debajo del niño si el piso es duro.
  • Muévalo sólo si está en un lugar peligroso.
  • Afloje cualquier prenda de vestir que le quede ajustada, especialmente alrededor del cuello. Si es posible, abra o retire la ropa de la cintura para arriba.
  • Si el niño vomita o si se acumula saliva o mucosidad en la boca, voltéelo de lado o boca abajo. Esto es importante también si la lengua parece estar obstaculizando la respiración.
  • No intente meterle nada en la boca a la fuerza para impedir que se muerda la lengua. Esto aumenta el riesgo de lesiones.

Centre su atención en bajar la fiebre:

  • Inserte un supositorio de paracetamol (si lo tiene) dentro del recto del niño.
  • No intente darle nada a través de la boca.
  • Ponga paños fríos en la frente y cuello. Frote con una esponja el resto del cuerpo con agua tibia (no fría). El agua fría o el alcohol pueden empeorar la fiebre.
  • Después de que termine la convulsión y el niño esté despierto, suministre una dosis normal de ibuprofeno o paracetamol.

Después de la convulsión, el paso más importante es identificar la causa de la fiebre.

La meningitis puede causar algunos casos de convulsiones febriles. Siempre se debe tener en cuenta, especialmente en niños menores de 1 año o los que todavía lucen enfermos cuando la fiebre baja.

Expectativas (pronóstico)

La primera convulsión febril es un momento aterrador para los padres y la mayoría de ellos tiene miedo de que su hijo muera o sufra daño cerebral. Sin embargo, las convulsiones febriles simples son inofensivas y no existe evidencia de que causen muerte, lesiones cerebrales, epilepsia, una disminución del CI o problemas de aprendizaje.

La mayoría de los niños superan las convulsiones febriles hacia la edad de 5 años.

Algunos niños tienen más de tres convulsiones febriles en su vida. La cantidad de estas convulsiones no está relacionada con el riesgo futuro de epilepsia.

Los niños que irían a desarrollar epilepsia de todas maneras algunas veces tendrán sus primeras convulsiones durante fiebres. Estos ataques con mucha frecuencia no aparecen como una convulsión febril típica.

Cuándo contactar a un profesional médico

Los niños deben ser vistos por un médico tan pronto como sea posible después de su primera convulsión febril.

Si la convulsión está durando varios minutos, llame al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos) para que una ambulancia lleve al niño al hospital.

Si la convulsión termina rápidamente, lleve al niño a la sala de urgencias apenas termine el episodio.

Lleve al niño al médico si se presentan convulsiones repetitivas durante la misma enfermedad o si parece que es un nuevo tipo de convulsión para su hijo.

Llame o acuda al médico si se presentan otros síntomas antes o después de la convulsión, como:

Es normal que los niños duerman o sientan somnolencia o confusión breve inmediatamente después de una convulsión.

Prevención

Dado que las convulsiones febriles pueden ser el primer signo de enfermedad, a menudo no es posible prevenirlas. Una convulsión febril no significa que su hijo no esté recibiendo el cuidado apropiado.

Ocasionalmente, un médico le recetará diazepam para prevenir o tratar convulsiones febriles que ocurren más de una vez. Sin embargo, ningún medicamento es totalmente eficaz para prevenir las convulsiones febriles.

Nombres alternativos

Convulsión inducida por fiebre

Referencias

American Academy of Pediatrics, Steering Committee on Quality Improvement and Management, Subcommittee on Febrile Seizures. Febrile seizures: clinical practice guideline for the long-term management of the child with simple febrile seizures. Pediatrics. 2008;121:1281-1286.

Mick NW. Pediatric fever. In: Marx JA, Hockberger RS, Walls RM, et al., eds. Rosen's Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 8th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier Mosby; 2013:chap 167.

Mikati MA. Febrile seizures. In: Kliegman RM,Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson Textbook of Pediatrics.19th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier Saunders; 2011:chap 586.1.

Actualizado 2/26/2014

Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

Temas de salud relacionados