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Control de la motricidad fina

El control de la motricidad fina es la coordinación de músculos, huesos y nervios para producir movimientos pequeños y precisos. Un ejemplo de control de la motricidad fina es recoger un pequeño elemento con el dedo índice y el pulgar.

Lo opuesto a control de la motricidad fina es control de la motricidad gruesa (grande y general). Un ejemplo de control de la motricidad gruesa es agitar los brazos al saludar.

Los problemas del cerebro, la médula espinal, los nervios periféricos (los nervios que están fuera del cerebro y de la médula espinal), los músculos o las articulaciones pueden todos deteriorar el control de la motricidad fina. Las personas con la enfermedad de Parkinson pueden tener dificultad para hablar, comer y escribir debido a la pérdida del control de la motricidad fina.

El nivel de control de la motricidad fina en los niños se utiliza para determinar su edad de desarrollo. Los niños desarrollan destrezas de motricidad fina con el tiempo, al practicar y al enseñarles. Para tener control de la motricidad fina, los niños necesitan:

  • Conocimiento y planeación
  • Coordinación
  • Fuerza muscular
  • Sensibilidad normal

Las siguientes tareas pueden ocurrir sólo si el sistema nervioso se desarrolla de la forma correcta:

  • Recortar formas con tijeras
  • Dibujar líneas o círculos
  • Doblar ropa
  • Sostener y escribir con un lápiz
  • Apilar bloques
  • Cerrar una cremallera

Referencias

Kimmel SR, Ratliff-Schaub K. Growth and development. In: Rakel RE, ed. Textbook of Family Medicine. 8th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2011:chap 32.

Actualizado 2/5/2015

Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.