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Los vuelos espaciales largos podrían presionar al cerebro

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(*estas noticias no estarán disponibles después del 31/01/2018) Traducido del inglés: jueves, 2 de noviembre, 2017
Imagen de noticias HealthDay

MIÉRCOLES, 1 de noviembre de 2017 (HealthDay News) -- Los cerebros de los astronautas que pasan meses en el espacio parecen haberse desplazado hacia arriba dentro del cráneo para cuando vuelven a la Tierra, encuentra un estudio reciente.

Las repercusiones, si las hay, son inciertas por ahora, dijeron los investigadores.

No está claro cuánto podría tardar el cerebro en volver a su sitio adecuado con la gravedad de la Tierra, dijo la investigadora principal, la Dra. Donna Roberts.

Pero una preocupación es que si el cerebro se mueve hacia arriba, podría comprimir una vena importante que drena la sangre de la cabeza, lo que podría aumentar la presión dentro del cráneo.

Y de hecho, ya se sabe que algunos astronautas han vuelto de la Estación Espacial Internacional con problemas de la vista. La NASA ha llamado al fenómeno síndrome de "deterioro visual y presión intracraneal", o VIIP.

Roberts dijo que su equipo sospecha que el desplazamiento del cerebro hacia arriba puede ayudar a explicar el VIIP, aunque es demasiado pronto para decirlo con certeza.

Los hallazgos plantean otras preguntas, según Roberts, profesora asociada en la Universidad Médica de Carolina del Sur, en Charleston.

Específicamente, ¿qué podría sucederle al cerebro humano durante un viaje espacial más profundo? Esa es una posibilidad en un futuro no muy distante, ya que la NASA ha expuesto sus planes para llevar a los humanos a Marte en la década de los 2030.

"Si vemos esos cambios tras unos pocos meses en [la estación espacial], ¿qué podría pasar en una misión a Marte?", se preguntó Roberts.

Un viaje a Marte puede tardar de tres a seis meses. Entonces, para reducir el tiempo del viaje entre la Tierra y Marte, los dos planetas deben tener una alineación favorable, algo que ocurre más o menos cada dos años, explicó Roberts.

Los hallazgos del estudio, publicado el 2 de noviembre en la revista New England Journal of Medicine, se basan en IRM de 34 astronautas. De ellos, 18 habían estado en misiones en la estación espacial, durante un promedio de 165 días; los demás habían estado en misiones en el transbordador, durante un promedio de 14 días.

Todos los astronautas recibieron escáneres del cerebro antes de la misión, y otra vez más o menos una semana tras su regreso.

Los investigadores pudieron buscar ciertos cambios estructurales en un subgrupo de 18 astronautas. Al final, los 12 astronautas de la estación espacial mostraron un desplazamiento hacia arriba en el cerebro, en contraste con ninguno de los seis que habían vuelto de la misión a corto plazo.

De forma similar, los astronautas de la estación espacial eran mucho más propensos a mostrar un estrechamiento en los espacios del líquido cefalorraquídeo en la parte superior del cerebro.

Rachael Seidler, a profesora en la Universidad de Florida de Gainesville, dirige un estudio patrocinado por la NASA que observa los efectos de los vuelos espaciales prolongados en el movimiento, el pensamiento y la conducta.

Describió la dinámica de lo que el estudio mostró en lenguaje llano: la gravedad de la Tierra normalmente desplaza los líquidos hacia la parte baja del cuerpo. Pero en la microgravedad espacial, una mayor cantidad de líquido cefalorraquídeo puede acumularse alrededor del cerebro, lo que lo empuja hacia arriba.

"En cierto sentido, el cerebro está un poco apretujado", dijo Seidler.

Se necesita más trabajo para saber qué podría significar todo esto.

"¿Cuánto duran los cambios [en el cerebro]?", se preguntó Seidler. "¿Hay efectos en la conducta o el rendimiento físico?".

Por supuesto, hace décadas que los astronautas viajan al espacio. Y hace mucho que los científicos estudian los efectos en el corazón, los huesos y otros sistemas del cuerpo, apuntó Roberts.

Pero el cerebro ha recibido poca atención.

Eso comenzó a cambiar en los últimos años, dijo Roberts, al surgir el VIIP, que ha aparecido de forma casi exclusiva tras las misiones a largo plazo.

Pero según Seidler, las dudas van más allá del VIIP.

Por ejemplo, planteó, ¿qué sucede cuando el cerebro deja de recibir la información sensorial normal de las piernas durante meses? ¿Cuáles son los efectos de que el sistema vestibular (del equilibrio) se descompense por la microgravedad las 24 horas del día, 7 días a la semana?

Seidler señaló que estudiar estas preguntas podría también ayudar a comprender mejor las afecciones terráqueas, como los casos en que la gente pasa mucho tiempo en reposo absoluto.

Este video de una IRM posterior a un vuelo muestra un desplazamiento hacia arriba del cerebro y un estrechamiento de los espacios cerebroespinales en la parte superior del cerebro de un astronauta de la NASA a bordo de la Estación Espacial Internacional. Video cortesía de la Dra. Donna Roberts.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTES: Donna Roberts, M.D., associate professor, radiology and radiological science, Medical University of South Carolina, Charleston; Rachael Seidler, Ph.D., professor, applied physiology and kinesiology, University of Florida, Gainesville; Nov. 2, 2017, New England Journal of Medicine

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