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Vinculan el azúcar bajo en la sangre de los recién nacidos con problemas cerebrales posteriores

Esos bebés son de 2 a 3 veces más propensos a tener problemas con la planificación, la memoria y la atención a los 4 años de edad, encuentra un estudio
(*estas noticias no estarán disponibles después del 07/11/2017) Traducido del inglés: miércoles, 9 de agosto, 2017
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MARTES, 8 de agosto de 2017 (HealthDay News) -- El azúcar bajo en la sangre afecta a más o menos uno de cada seis recién nacidos, y una nueva investigación sugiere que podría conducir a dificultades cerebrales en la niñez.

Los bebés que experimentan azúcar bajo en la sangre al nacer o en un momento cercano al nacimiento tienen al menos de dos a tres veces más probabilidades de enfrentarse a problemas con la planificación, la memoria, la atención, la resolución de problemas y la coordinación visomotora a los 4.5 años de edad, señalaron investigadores de Nueva Zelanda.

El azúcar (glucosa) bajo en la sangre no afectó a la función general del pensamiento ni al coeficiente intelectual (CI), pero sí afectó a la resolución de problemas y otras habilidades conocidas como "funcionamiento ejecutivo", y también a la coordinación entre ojos y manos, mostraron los hallazgos. Éstas son esenciales para muchas tareas, dijo el líder del estudio, Chris McKinlay, neonatólogo en el Instituto Liggins de la Universidad de Auckland.

"No sabemos del todo qué significa esto para el aprendizaje", comentó McKinlay. "Creemos que podría tener un efecto en el logro educativo".

El azúcar bajo en la sangre de los recién nacidos, conocido como "hipoglucemia neonatal", es la causa prevenible más común de daño cerebral en la infancia. Los que están en riesgo de azúcar bajo en la sangre incluyen a los bebés que nacen prematuramente, los que son pequeños o grandes para su edad gestacional, y los que nacen de madres con diabetes.

En esos bebés con un riesgo alto, es habitual realizar un análisis de glucosa en sangre, mediante un pinchazo en el talón. Si el nivel es demasiado bajo, el niño se puede tratar con una forma de azúcar para devolver los niveles a la normalidad.

En el estudio, el equipo de McKinlay siguió a 477 bebés que nacieron entre diciembre de 2006 y noviembre de 2010. Más o menos la mitad de los bebés fueron diagnosticados con azúcar bajo en la sangre al nacer, y fueron tratados. La mayoría de los del estudio recibieron una monitorización continua del azúcar en la sangre; algunos bebés cuyo azúcar en la sangre no se detectó al nacer la presentaron más tarde.

Durante el seguimiento a una edad de unos 4.5 años, los investigadores encontraron que los niveles bajos de azúcar en la sangre se vincularon con ciertas dificultades en la función cerebral. Pero el estudio solo encontró una asociación, y no pudo probar una relación causal.

En el estudio, el azúcar bajo en la sangre se definió como al menos un episodio de una concentración de azúcar en la sangre inferior a 47 miligramos por decilitro (mg/dL), un episodio grave de azúcar en la sangre de menos de 36 mg/dL, o episodios recurrentes (tres o más) de hipoglucemia.

El hallazgo importante es que los efectos del azúcar bajo en la sangre en los recién nacidos podrían aparecer más adelante, apuntó la Dra. Saima Aftab, directora médica del Centro de Atención Fetal del Hospital Pediátrico Nicklaus, en Miami. Aftab revisó los hallazgos del estudio, pero no participó en la investigación.

McKinlay aconseja a los padres ser conscientes de los factores del riesgo del azúcar bajo en la sangre, y asegurarse de que se mida la glucosa en la sangre de su hijo recién nacido. Si los valores son bajos, apuntó, pida que se confirme esa prueba. Recomienda pedir que sea confirmado mediante un análisis de glucosa en laboratorio, en lugar de una prueba con tira en la habitación.

Aftab recomienda a los padres prestar mucha atención si el pediatra les informa que el recién nacido tiene azúcar bajo en la sangre. "Como padre, sepa que tiene que trabajar muy de cerca con el pediatra para garantizar que su hijo alcance los hitos del desarrollo en el momento adecuado", dijo.

La glucosa en la sangre "es combustible para el cerebro", explicó. Es esencial para ayudar al cerebro a crecer y desarrollarse, sobre todo en el periodo neonatal, cuando se están formando varias conexiones.

El estudio aparece en la edición en línea del 7 de agosto de la revista JAMA Pediatrics.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTES: Saima Aftab, M.D., chief, neonatal-perinatal services, Nicklaus Children's Hospital, Miami; Christopher J.D. McKinlay, Ph.D., neonatologist, Liggins Institute at the University of Auckland, New Zealand; Aug. 7, 2017, JAMA Pediatrics, online

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