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Apenas unas cuantas personas que se nieguen a vacunarse podrían poner a muchos en peligro

Una reducción del 5 por ciento en la cobertura podría provocar que los casos de sarampión se triplicaran entre los niños pequeños, según un estudio
(*estas noticias no estarán disponibles después del 23/10/2017) Traducido del inglés: martes, 25 de julio, 2017
Imagen de noticias HealthDay

LUNES, 24 de julio de 2017 (HealthDay News) -- Un pequeño porcentaje de padres de EE. UU. no vacunan a sus hijos por motivos "no médicos", y un nuevo estudio advierte que incluso tan solo esas pocas familias pueden provocar un gran aumento en los casos locales de sarampión.

Según los datos recolectados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., el análisis calcula que una reducción de apenas un 5 por ciento en la cobertura de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (SPR) triplicaría la cantidad de niños estadounidenses de 2 a 11 años de edad que contraerían el virus, que es altamente contagioso.

"El significado es que incluso unos declives pequeños en la cobertura de la vacuna en los niños debido a las dudas respecto a las vacunas podrían tener unas consecuencias sustanciales en la salud pública y la economía, que serán más grandes cuando se tengan en cuenta a los bebés, adolescentes y adultos no vacunados", explicó el autor del estudio, Nathan Lo.

Lo es un candidato a médico y doctoral en la división de epidemiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. Realizó la investigación junto con el autor principal del estudio, el Dr. Peter Hotez, decano de la Facultad Nacional de Medicina Tropical de la Universidad de Baylor, en Houston.

Los autores del estudio apuntaron que, aparte de una exención médica o de otro tipo, los 50 estados requieren que todos los niños reciban la vacuna SPR, junto con un complemento completo de vacunas infantiles, antes de inscribirse en la guardería o en la escuela primaria.

La justificación es que el sarampión es una enfermedad letal y que se transmite con facilidad. Incluso sin contacto cara a cara, el virus es capaz de permanecer en el aire y seguir siendo infeccioso en cualquier espacio durante hasta más de dos horas.

"El sarampión es el canario en la mina", anotó el Dr. Paul Offit, director del Centro de Educación sobre las Vacunas del Hospital Pediátrico de Filadelfia. "Es muy contagioso. Mucho más que la influenza, la varicela o la polio".

El sarampión "es el primer virus que vuelve cuando el fenómeno que llamamos 'inmunidad grupal', que ocurre cuando una parte suficientemente grande de la población está inmunizada como para mantener al resto de la población segura, comienza a fallar", explicó Offit.

En el caso del sarampión, los investigadores dijeron que los epidemiólogos creen que de un 90 a un 95 por ciento de todos los residentes deben estar vacunados para prevenir un brote.

Los esfuerzos de salud pública para alcanzar ese objetivo han sido exitosos en gran medida tras la introducción de la vacuna contra el sarampión en 1963. En general, en EE. UU. los casos se han limitado a entre varias docenas y varios cientos cada año, la mayoría atribuidos a estadounidenses infectados que vuelven a casa tras exponerse mientras viajaban por el extranjero.

Pero ese umbral de seguridad se ve cada vez más presionado, porque algunos padres aprovechan una exención de la vacuna por "creencias personales" (disponible en 18 estados) o una "exención religiosa" (disponible en 47 estados). Ninguna de las dos exenciones debe estar basada en un razonamiento científico.

Varios brotes recientes ya han resultado preocupantes, como el que afectó a 383 miembros de la comunidad Amish en Ohio en 2014, otro que se originó en Disneyland de California en 2015, y uno este año que afectó a inmigrantes somalíes (muchos de los cuales no estaban vacunados) que vivían en Minnesota.

Para comprender el riesgo creciente, los investigadores analizaron datos de los CDC de niños de 2 a 11 años en 257 condados.

Al final, los investigadores encontraron "que unos declives pequeños en la cobertura de la vacuna pueden en realidad reducir el efecto de la 'inmunidad grupal'".

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 24 de julio de la revista JAMA Pediatrics.

Offit dijo que ese hallazgo no resulta sorprendente. "La forma en que la inmunidad grupal funciona es que a todo el mundo obviamente le va mejor si se vacuna y vive en una comunidad con una tasa alta de vacunación", anotó.

"Pero la segunda mejor situación es no estar vacunado en una comunidad con una tasa alta de vacunación, que es mejor que estar vacunado en una comunidad con una tasa muy baja de vacunación. Porque es mucho más probable que uno se exponga si está rodeado de personas no protegidas", explicó Offit.

"Entonces, los 'antivacunas', muchos de los cuales creen que pueden buscar la palabra vacuna en Google y saber tanto como cualquier experto, son un problema real", advirtió Offit.

"En las escuelas ya hay normas de obligatoriedad. Y funcionan bien. Pero también tenemos exenciones", dijo. "En un mundo perfecto, solo tenemos que educar a la gente para que comprenda mejor el riesgo. Lamentablemente para algunos, el verdadero educador será el virus. Cuando los brotes se hagan más comunes, y más gente muera, muchas más personas lo comprenderán".


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTES: Nathan Lo, M.D./Ph.D. candidate, division of epidemiology, Stanford University School of Medicine, Stanford, Calif.; Paul Offit, M.D., director, Vaccine Education Center, The Children's Hospital of Philadelphia; July 24, 2017, JAMA Pediatrics, online

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