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El riesgo de los niños de sufrir una sobredosis aumenta cuando en casa se dejan opiáceos fuera

Las probabilidades de una sobredosis aumentan en más del doble si uno de los padres toma un narcótico potente en lugar de un analgésico más leve, encuentra un estudio
(*estas noticias no estarán disponibles después del 05/22/2017)
Traducido del inglés: martes, 21 de febrero, 2017
Imagen de noticias HealthDay

LUNES, 20 de febrero de 2017 (HealthDay News) -- El riesgo de un niño de una sobredosis potencialmente letal aumenta en más del doble si uno de los padres lleva a casa un opiáceo recetado como la oxicodona, la codeína o la morfina, informa un estudio reciente.

Cuando a la madre se le receta un opiáceo para el dolor, en lugar de un fármaco no narcótico como la aspirina, el ibuprofeno o el acetaminofén, los niños pequeños tienen más o menos dos veces y media más probabilidades de sufrir una sobredosis accidental, encontraron los investigadores.

"La epidemia de opiáceos no ha pasado por alto a los niños", lamentó el Dr. Yaron Finkelstein, médico de emergencias pediátricas en el Hospital de Niños Enfermos de Toronto. "También son vulnerables ante la epidemia, incluso como tercera parte o víctima circunstancial".

Finkelstein es el investigador líder del estudio, publicado en la edición en línea del 20 de febrero de la revista Pediatrics. Otro estudio en la revista ayuda a explicar el origen de parte de ese riesgo.

Casi un 70 por ciento de los opiáceos recetados en los hogares con niños no se guardan de forma segura, reportaron los investigadores de la Universidad de Johns Hopkins en ese trabajo.

Los padres parecen comprender que sus hijos son más vulnerables a las sobredosis que los adultos, pero no toman medidas para prevenirlas en sus hogares, señaló la investigadora líder, Eileen McDonald.

"Las personas pueden apreciar que hay un problema, pero todos tenemos unos factores de autoprotección que nos hace pensar que no nos pasará a nosotros", dijo McDonald, científica asociada en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Hopkins, en Baltimore.

A lo largo de las dos décadas anteriores, las tasas de recetas de los potentes analgésicos narcóticos para el dolor han ido aumentando, conduciendo a la peor epidemia de sobredosis de la historia, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

En el estudio de Finkelstein, él y sus colaboradores evaluaron los casos de sobredosis en niños en Ontario, Canadá, entre 2002 y 2015. También examinaron los registros de recetas que mostraban qué madres habían recibido un analgésico opiáceo o un antiinflamatorio no esteroide (AINE).

Los investigadores se enfocaron en los niños de 10 años o menos de edad, dado que los adolescentes podrían haber utilizado de forma deliberada la receta de uno de sus padres para drogarse, dijo Finkelstein.

Los niños tenían 2.4 veces más probabilidades de sufrir una sobredosis de opiáceos después de que su madre recibiera un opiáceo recetado, en comparación con los hijos de mujeres que recibieron un AINE como el ibuprofeno (Advil) o el acetaminofén (Tylenol), encontraron los investigadores.

La mitad de los niños tratados por sobredosis eran menores de dos años. Los opiáceos más comúnmente involucrados fueron la codeína (un 54 por ciento); la oxicodona, con la marca OxyContin (un 32 por ciento), y la metadona (un 15.5 por ciento), reportaron los investigadores.

"Algunos de esos opiáceos son tan potentes que una pastilla puede matar a un niño pequeño", advirtió Finkelstein. "Si un niño pequeño se toma dos Advil, podría sentirse mal, pero no es lo mismo que tomar metadona o codeína".

En el otro estudio, McDonald y sus colaboradores encuestaron a casi 700 adultos de EE. UU. que habían utilizado analgésicos opiáceos en el año anterior y que tenían hijos de 17 años o menos que vivían con ellos. Los investigadores preguntaron a los padres cómo prevenían que los niños tuvieran acceso a los fármacos.

En los niños menores de 7 años, un almacenamiento seguro conlleva poner el medicamento en cualquier lugar que esté cerrado con candado o con un cerrojo para que no puedan abrirlo. Para los niños de 7 a 17, los fármacos tienen que estar guardados bajo llave, dijo McDonald.

En ambos grupos de edad, apenas un 29 por ciento de los padres reportaron que guardaban los opiáceos de forma segura. Alrededor de un 32 por ciento de los padres con hijos muy pequeños reportaron que guardaban los medicamentos de forma adecuada, en comparación con un 12 por ciento de los padres de niños mayores o adolescentes.

Un grupo de preguntas en la encuesta dio cierta claridad a esta falta de seguridad, dijo McDonald.

Los padres reconocieron comúnmente que los opiáceos son peligrosos para los niños, y un 72 por ciento estuvieron de acuerdo en que los niños sufren sobredosis más fácilmente que los adultos. Casi tres de cada cinco se mostraron de acuerdo en que incluso una cantidad baja puede matar a un niño.

Pero ese peligro no se traduce en una preocupación o en medidas. Apenas un 13 por ciento de los padres dijeron que les preocupaba que sus hijos tuvieran acceso a sus opiáceos recetados.

"Las personas comprenden que los opiáceos pueden ser letales, pero no se han educado lo suficiente o no hemos hecho que su conducta de protección sea suficientemente fácil o cómoda", comentó McDonald.

Añadió que es poco común encontrar los artículos peligrosos bajo llave, ya sean armas de fuego, suministros de limpieza o fármacos.

Otro experto se mostró de acuerdo en que se debe enseñar a los padres cómo mantener la seguridad de los medicamentos en casa.

"Todos los medicamentos en la casa deben ser considerados como peligrosos para los niños pequeños si los ingieren por accidente, y todos deben mantenerse en un lugar alto, fuera de su alcance, en sus frascos originales a prueba de niños", aconsejó el Dr. Michael Grosso, pediatra y director médico del Hospital de Huntington de Northwell Health en Huntington, Nueva York.

"Los medicamentos no utilizados se deben descartar de forma rápida y segura", añadió Grosso. "Si ocurre la ingesta accidental de cualquier medicamento, es obligatorio comunicarse de inmediato con un profesional de la salud para determinar el mejor y más seguro procedimiento".


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTES: Yaron Finkelstein, M.D., pediatric emergency doctor, Hospital for Sick Children, Toronto; Eileen McDonald, M.S., associate scientist, Center for Injury Research and Policy, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, Baltimore; Michael Grosso, M.D., chairman, pediatrics and chief medical officer, Northwell Health's Huntington Hospital, Huntington, N.Y.; Feb. 20, 2017, Pediatrics, online

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