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¿Es el ejercicio un antídoto para los problemas conductuales en los estudiantes?

Un estudio encontró que el uso de unas 'cíber bicicletas' redujo los problemas en el aula de los niños con autismo, TDAH y otras dificultades
(*estas noticias no estarán disponibles después del 04/10/2017)
Traducido del inglés: martes, 10 de enero, 2017
Imagen de noticias HealthDay

LUNES, 9 de enero de 2017 (HealthDay News) -- A los niños con trastornos conductuales graves podría irles mejor en la escuela si hicieran algo de ejercicio durante el día, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores se concentraron en niños y adolescentes con afecciones que incluían a los trastornos del espectro autista, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), ansiedad y depresión.

Observaron si el ejercicio estructurado durante el día escolar, en forma de "cíber bicicletas" estacionarias, podría ayudar a aliviar los problemas conductuales de los estudiantes en el aula.

A lo largo de un periodo de siete semanas, encontraron que así fue.

Los niños tenían entre un tercio y un 50 por ciento menos de probabilidades de portarse mal en clases, en comparación con un periodo de siete semanas en que tomaron las clases de educación física estándares.

Esos efectos son significativos, según la investigadora líder April Bowling, que en el momento del estudio era estudiante doctoral en la Universidad de Harvard.

"Los días en que los estudiantes anduvieron en bicicleta, fueron menos propensos a que los expulsaran del aula por conductas inaceptables", dijo Bowling, que ahora es profesora asistente de ciencias de la salud en el Colegio Merrimack en North Andover, Massachusetts.

"Es importante para su aprendizaje, y para sus relaciones con los maestros y los demás niños de la clase", aseguró.

En este caso, el ejercicio se eligió con cuidado para los estudiantes con problemas conductuales. Con frecuencia esos niños hacen menos actividad física que sus compañeros, dijo Bowling.

Pueden tener dificultades para seguir las normas de los deportes organizados, o con la naturaleza física de algunas actividades tradicionales de las clases de educación física, explicó.

En el estudio, Bowling y sus colaboradores suministraron a los niños bicicletas estacionarias equipadas con un juego de ejercicio de realidad virtual. El ejercicio era sencillo y contenido, y los videojuegos ofrecían una forma de mantener a los niños entusiasmados y concentrados, explicó Bowling.

El estudio se realizó en una escuela que inscribe a niños con trastornos de salud conductual, muchos de los cuales también sufren de discapacidades del aprendizaje. Sus clases usuales de educación física se enfocaban sobre todo en la enseñanza de habilidades, y solo ofrecían períodos cortos de actividad física, como mucho, según los investigadores.

Durante siete semanas, 103 estudiantes usaron las bicicletas estacionarias durante sus clases usuales de educación física: dos veces por semana, entre 30 y 40 minutos. Se hizo un seguimiento de su conducta en el aula, y se comparó con un periodo de siete semanas sin las bicicletas en que recibieron sus clases usuales de educación física.

En general, encontró el estudio, los estudiantes pudieron controlar mejor su conducta en el aula durante el ensayo con las bicicletas estacionarias.

Los beneficios fueron más aparentes en los días en que hicieron ejercicio, dijo Bowling, aunque hubo cierto efecto de "arrastre" los demás días.

Un psicólogo infantil que no participó en el estudio dijo que los resultados son "emocionantes".

"Es ciencia buena, y es un estudio importante", dijo Timothy Verduin, profesor clínico asistente de psiquiatría infantil y adolescente en el Centro Médico Langone de la NYU, en la ciudad de Nueva York.

Según Verduin, ya se había "intuido" que el ejercicio puede beneficiar a los niños con trastornos conductuales. Pero no ha habido mucha evidencia sólida sobre el tema, añadió.

El nuevo estudio rellena esa laguna, dijo Verduin.

Pero hay salvedades, apuntó. Por un lado, los niños en el estudio tenían trastornos más graves; no está claro si el mismo método ayudaría a estudiantes con problemas conductuales más leves.

Y las bicicletas estacionarias no son una panacea. "La intervención pareció mejorar la capacidad general de los niños de manejar el conflicto en clases", dijo Verduin. "Eso no significa que ayude al niño a hacer su tarea".

Bowling dijo que el próximo paso es evaluar el programa de ejercicio en clases de educación especial en escuelas públicas. Reconoció que el costo y la logística son posibles problemas.

También apuntó a otra pregunta importante: ¿se aburrirán los niños de las cíber bicicletas al final?

"En última instancia, queremos encontrar distintas modalidades de ejercicio que tengan beneficios similares", planteó Bowling.

Un segundo estudio de Noruega añade más evidencias a los beneficios del ejercicio en los niños. Los investigadores, de la Universidad Noruega de Ciencias y Tecnología, midieron los niveles de actividad de los niños a los 6 y a los 8 años de edad, y encontraron que los niños que eran más activos mostraban menos síntomas de depresión dos años más tarde.

Los hallazgos de ambos estudios aparecen en la edición en línea del 9 de enero de la revista Pediatrics.

¿Cuál es el motivo real de que el ejercicio físico ayudara a los niños a regular su conducta? Hay teorías.

Según una, dijo Bowling, ciertos tipos de ejercicio podrían ayudar a los niños a concentrarse y "evitar que el cerebro se preocupe".

Verduin anotó que el ejercicio afecta a los neurotransmisores, los mensajeros químicos del cerebro que ayudan a regular el estado de ánimo y la conducta.

En un momento en que las escuelas se están enfocando en las asignaturas académicas y con frecuencia reducen las clases de educación física y el recreo, podría ser difícil abogar por nuevos programas de ejercicio, dijeron Verduin y Bowling.

Pero Bowling dijo que "si de verdad queremos que a nuestros niños les vaya bien, necesitan moverse más durante el día escolar, no menos".

Para los padres, el mensaje del estudio es el siguiente: "Los niños no tienen que hacer muchísimo ejercicio para obtener beneficios", aseguró.

"Encuentre algo que a su hijo de verdad le guste hacer", sugirió Bowling. "Podría ser tan simple como sacar al perro a pasear".


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTES: April Bowling, Sc.D., assistant professor, health sciences, Merrimack College, North Andover, Mass.; Timothy Verduin, Ph.D., clinical assistant professor, child and adolescent psychiatry, Child Study Center, NYU Langone Medical Center, New York City; Jan. 9, 2017, Pediatrics, online

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