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El ejercicio podría ser una verdadera medicina para la enfermedad de Parkinson

La actividad física ayuda a mejorar el paso y el equilibrio, encuentra una revisión de la investigación
(*estas noticias no estarán disponibles después del 03/23/2017)
Traducido del inglés: viernes, 23 de diciembre, 2016
Imagen de noticias HealthDay

JUEVES, 22 de diciembre de 2016 (HealthDay News) -- Casi cualquier ejercicio es buena medicina para alguien con la enfermedad de Parkinson, confirma un nuevo estudio.

Aunque la actividad física podría parecer imposible para algunos pacientes de Parkinson, la nueva revisión de la investigación reconfirma lo que muchos especialistas ya creen: que el ejercicio puede tener un impacto a largo plazo, al mejorar el paso y reducir el riesgo de caídas, en particular.

"Casi nunca atiendo a un paciente con enfermedad de Parkinson sin recomendar ejercicio", dijo el Dr. Michael Okun, director médico de la Parkinson's Foundation. También es catedrático de neurología en la Universidad de Florida.

La enfermedad de Parkinson hace que el cerebro produzca menos dopamina, lo que conduce a una pérdida de control sobre el movimiento. Los síntomas físicos incluyen temblores, lentitud y rigidez, pero varían mucho entre individuos.

La revisión midió los resultados combinados de más de 100 estudios llevados a cabo a lo largo de los últimos 30 años sobre el efecto del ejercicio en los pacientes de Parkinson. Mostró que la actividad física tiene beneficios claros, específicamente para la fuerza, la movilidad, la flexibilidad y el equilibrio.

"Cuando comencé mi carrera, siempre decíamos que el ejercicio es como un fármaco para la enfermedad de Parkinson. Ahora lo decimos con más certeza", apuntó Okun.

La Parkinson's Foundation asegura que los medicamentos y el ejercicio, en combinación, se deben considerar como parte del tratamiento.

Más o menos un millón de estadounidenses viven con Parkinson, que puede desarrollarse a lo largo de varios años, según la fundación. Cada año, en Estados Unidos se diagnostican entre 50,000 y 60,000 casos.

Martine Lauze es la primera autora de la nueva revisión, que aparece en una edición reciente de la revista Journal of Parkinson's Disease. Lauze es quinesióloga (experta en el movimiento corporal) e investigadora en la Universidad de Quebec, en Montreal.

"Muchas personas le tienen miedo al ejercicio, no saben exactamente qué hacer", dijo Lauze, que trabaja con pacientes de Parkinson a nivel privado.

El Dr. Andrew Feigin, neurólogo del Instituto de Neurociencias Cushing en Manhasset, Nueva York, ofrece algunas sugerencias a las personas que se preguntan por dónde comenzar.

Feigin dijo que los aeróbicos acuáticos o nadar son buenas formas de hacer ejercicio sin el riesgo de caerse. También recomienda las cintas caminadoras si andar al aire libre es demasiado difícil.

Lo mejor que los cuidadores pueden hacer es ayudar a sus seres queridos a tener acceso al ejercicio: llevarles a la piscina o al gimnasio, por ejemplo, añadió Feigin.

Lauze dijo que la clave para trabajar con los pacientes de Parkinson es adoptar un método progresivo. Puede ser tan sencillo como caminar por la casa hasta que estén listos para caminar fuera. Añadió que es importante encontrar la actividad adecuada para el individuo, aunque esa actividad quizá no sea perfecta para siempre.

Okun comentó que para los pacientes en etapas tempranas "si hay que usar un solo método universal, en general el más útil, seguro y efectivo es una bicicleta reclinada". En una bicicleta reclinada, uno se sienta más bajo y cerca del suelo, con las piernas al frente. Incluso apenas 10 minutos por sesión son beneficiosos, aseguró.

Okun dijo que trabajar con un entrenador personal es útil para las personas con un diagnóstico avanzado. Esto podría conllevar usar bandas de resistencia y practicar técnicas de estiramiento.

"Creemos que nunca es demasiado tarde", dijo Okun. "Se pueden hacer muchas cosas incluso si se pierde la capacidad de caminar".

Los especialistas se mostraron de acuerdo en que los pacientes deben esforzarse por hacer una actividad relativamente vigorosa. La idea es llegar a sudar, sin exagerar.

Lauze explicó que "estamos hablando de caminar a una intensidad moderada. Calentarse es bueno".

Añadió que las distintas personas son capaces de distintos niveles de intensidad, pero que lo importante es seguir moviéndose.

La nueva revisión también sugiere en qué aspectos se necesita más investigación, por ejemplo sobre la forma en que el ejercicio podría afectar al aprendizaje, al estado de ánimo y a la depresión.

Aunque no hay evidencias de que el ejercicio prevenga la progresión de la enfermedad, otros beneficios son claros.

"Una de las teorías es que el ejercicio libera 'Miracle-Gro' para el cerebro, lo mismo que se libera con la cafeína", dijo Okun, comparando al popular abono para plantas a los compuestos que contribuyen al crecimiento de las células del cerebro.

¿Cuál es la moraleja del estudio? La actividad física regular puede beneficiar a los pacientes de Parkinson en cualquier etapa.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTES: Michael Okun, M.D., national medical director, Parkinson's Foundation, professor and chairman, neurology, University of Florida, Gainesville; Martine Lauze, researcher, University of Quebec at Montreal and Institute of Geriatrics, University of Montreal, Quebec, Canada; Andrew Feigin, M.D., neurologist, Movement Disorders Center, Cushing Neuroscience Institute, Manhasset, N.Y.; Nov. 15, 2016, Journal of Parkinson's Disease

HealthDay
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