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Intoxicación con metilmercurio

La intoxicación con metilmercurio es un daño al sistema nervioso y al cerebro causado por el químico metilmercurio.

Este artículo es solamente informativo. NO lo use para tratar ni manejar una exposición real a un tóxico. Si usted o alguien con quien usted se encuentra sufre una exposición, llame al número local de emergencia (911 en los Estados Unidos), o puede comunicarse directamente con el centro de toxicología local llamando al número nacional gratuito de ayuda (Poison Help) 1-800-222-1222 desde cualquier parte de los Estados Unidos.

Causas

El metilmercurio es un tipo de mercurio, un metal que es líquido a temperatura ambiente. Un apodo del mercurio es azogue. La mayoría de los compuestos que contienen mercurio son tóxicos. El metilmercurio es una forma muy tóxica del mercurio. Se forma cuando las bacterias reaccionan con el mercurio en agua, tierra o plantas. Ha sido utilizado para preservar los granos para la alimentación de animales.

La intoxicación con metilmercurio ha ocurrido en las personas que han comido carne de animales que comieron granos que fueron tratados con este tipo de mercurio. También se ha presentado intoxicación por comer pescado proveniente de agua contaminada con metilmercurio. Uno de estos cuerpos de agua es la Bahía de Minamata, en Japón.

El metilmercurio se usa en luces fluorescentes, baterías, cloruro de polivinilo y pintura de látex. Es un contaminante común del aire y del agua.

Los fetos y los bebés pequeños son muy sensibles a los efectos del metilmercurio. Este elemento produce daños en el sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal). La gravedad de dicho daño depende de la cantidad de tóxico que reciba el cuerpo. Muchos de los síntomas de la intoxicación con mercurio son similares a los síntomas de una parálisis cerebral. De hecho, se cree que el metilmercurio es la causa de una forma de parálisis cerebral.

La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos recomienda que las mujeres embarazadas o las que pueden quedar embarazadas y las madres lactantes eviten el consumo de pescados que puedan contener niveles inseguros de metilmercurio. Estos incluyen, el pez espada, la caballa gigante, el tiburón y el lofolátilo. Los niños pequeños tampoco deben comer estos pescados. Nadie debe consumir ningún tipo de estos pescados capturados por amigos o familiares. Consulte con las secretarías de salud locales o del estado con respecto a advertencias en contra de los pescados no comerciales capturados localmente.

Algunos proveedores de atención médica han expresado su preocupación acerca del etil mercurio (tiomersal), un químico utilizado en algunas vacunas. Sin embargo, las investigaciones muestran que las vacunas infantiles no conducen a niveles peligrosos de mercurio en el cuerpo. Las vacunas utilizadas actualmente con los niños sólo contienen cantidades pequeñas de tiomersal y también hay disponibilidad de vacunas libres de este químico.

Síntomas

Los síntomas de la intoxicación con metilmercurio incluyen:

  • Ceguera
  • Parálisis cerebral (problemas de movimiento o coordinación, y otras complicaciones)
  • Sordera
  • Problemas de crecimiento
  • Discapacidad intelectual
  • Deterioro de la función pulmonar
  • Cabeza pequeña

Pruebas y exámenes

Los exámenes variarán, dependiendo de los síntomas de la persona.

Tratamiento

El daño causado por el metilmercurio es irreversible. El tratamiento dependerá de la gravedad de la afección. Es similar al tratamiento para la parálisis cerebral. Se debe retirar a la persona de la fuente de exposición. El tratamiento puede implicar:

  • Carbón activado por vía oral o por una sonda a través de la nariz hasta el estómago, si se tragó el mercurio 
  • Exámenes de sangre y orina
  • Soporte respiratorio, incluyendo oxígeno, un tubo a través de la boca hacia la garganta, y un respirador (ventilador)
  • Radiografías del tórax
  • Diálisis (máquina renal)
  • ECG (electrocardiograma, o rastreo cardíaco) 
  • Líquidos a través de una vena (IV)
  • Medicina para tratar los síntomas

Expectativas (pronóstico)

Los síntomas son irreversibles. Sin embargo, es muy poco frecuente que empeoren, a menos que haya una nueva exposición al metilmercurio, o que la persona siga expuesta a la fuente original.

Posibles complicaciones

Las complicaciones dependen de la gravedad de la afección de la persona y de cuáles sean los síntomas específicos (como ceguera o sordera).

La intoxicación con metilmercurio ha estado relacionada con un aumento en la tasa de ataques cardíacos.

Cuándo contactar a un profesional médico

Se puede comunicar con el centro de toxicología local llamando al número nacional gratuito (Poison Help) 1-800-222-1222 desde cualquier parte de los Estados Unidos. Esta línea gratuita nacional le permitirá hablar con expertos en intoxicaciones, quienes le darán instrucciones adicionales.

Se trata de un servicio gratuito y confidencial. Todos los centros de toxicología locales en los Estados Unidos utilizan este número. Usted debe llamar si tiene cualquier inquietud acerca de las intoxicaciones o la manera de prevenirlas. NO tiene que ser necesariamente una emergencia; puede llamar por cualquier razón, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Si es posible, lleve consigo el recipiente de la sustancia al hospital.

Prevención

Evitar de manera estricta cualquier alimento contaminado con metilmercurio prevendrá la intoxicación. Debido a la manufactura, el mercurio se ha vuelto tan común en el medio ambiente que se pueden encontrar pequeñas cantidades de metilmercurio en muchos de los alimentos provenientes del océano, incluso el atún de alta mar. Afortunadamente, los niveles son tan bajos que la mayoría de estos alimentos siguen siendo seguros.

Evite el contacto con productos industriales que contengan mercurio. Póngase en contacto con el centro de toxicología si cree que puede haber estado expuesto a este químico.

Nombres alternativos

Enfermedad de la Bahía de Minamata; Intoxicación con semillas envenenadas en Basora

Referencias

Long H, Nelson LS. Metals and metalloids. In: Tintinalli JE, Kelen GD, Stapczynski JS, Ma OJ, Cline DM, eds. Emergency Medicine: A Comprehensive Study Guide. 6th ed. New York, NY: McGraw-Hill; 2004:chap 184.

Rusyniak DE, Arroyo A, Froberg B, Furbee B. Heavy metals. In: Vincent J-L, Abraham E, Moore FA, Kochanek PM, Fink MP, eds. Textbook of Critical Care. 6th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2011:chap 178.

Velez LI, O'Connell EJ. Heavy metals. In: Marx JA, Hockberger RS, Walls RM, et al, eds. Rosen's Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 8th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2014:chap 157.

Ultima revisión 10/9/2015

Versión en inglés revisada por: Jacob L. Heller, MD, MHA, Emergency Medicine, Virginia Mason Medical Center, Seattle, WA. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Isla Ogilvie, PhD, and the A.D.A.M. Editorial team.

Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

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